Los grandes depredadores marinos, como focas, leones marinos, ballenas, tiburones o tortugas marinas, sufren en primera persona la presencia de microplásticos de los océanos. Gema Hernández Milian, investigadora del Centro de Desarrollo de Acuicultura y Pesca de la University College de Cork (Irlanda), ha analizado cómo les afectan estos compuestos. “En la mayoría de los depredadores, no parecen producir problemas físicos, salvo en las ballenas filtradoras, que usan las barbas para alimentarse y, si se quedaran microplásticos adheridos, no entraría ni saldría alimento”, describe.
Otro problema sería que penetraran por los espiráculos de los cetáceos, accediendo así al sistema respiratorio. En cuanto a la toxicidad de sus elementos químicos, esta bióloga afirma que es lo que más se está estudiando. Por ahora, se han observado efectos adversos en crecimiento, reproducción…