La paleontología tiene padres muy ilustres y controvertidos, empezando por el naturalista francés que dio forma al concepto de la extinción, el gran George Cuvier (1). Era capaz, según los cronistas de la época, de reconstruir un ser vivo a partir de un trozo de hueso y, aun así, el mayor científico de Europa no supo identificar los restos que le envió el joven médico británico Gideon Mantell (2), perdiendo así la gloria de describir al primer dinosaurio; aunque en realidad el Iguanodon no era el primero visto por un naturalista, pues el reverendo William Buckland (3) bautizó al Megalosaurus en 1824, un año antes de que Mantell anunciara su descubrimiento. El caso es que no fue hasta años después, en 1842, cuando Richard Owen (4), el más eminente anatomista…
