PRÊT-À-PORTER
Esta locución francesa, que literalmente significa “listo para llevar” y que se aplica sólo a la ropa, surgió en los salones de moda parisinos en el primer cuarto del siglo XX. Lo habitual era que las damas recurrieran a sastres para la confección de sus vestidos, pero cuando la mujer empezó a desempeñar funciones sociales hasta entonces sólo ocupadas por hombres, aumentó su interés por los trajes más cómodos y ligeros, en contraposición al vestido decimonónico, suntuoso y poco práctico. Ante la nueva demanda, los modistos confeccionaron ya no ropa hecha a la medida, sino que estuviera lista para ser utilizada, con pocos o ningún arreglo. De ahí la expresión gala. Así, la moda prét-á-porter, producida en serie, desplazó a la alta costura, sin llegar a hacerla desaparecer.
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