En octubre de 2018, investigadores forenses reportaron un macabro hallazgo en el predio conocido como “La Gallera”, en Tijuana, Baja California. Se trataba de guantes, pinzas, mangueras, un quemador y bultos de sosa cáustica, entre otros materiales utilizados por Santiago Meza López, El Pozolero, para deshacer alrededor de 300 cadáveres enviados por su jefe, Teodoro García Simental, El Teo, lugarteniente de los cárteles de Tijuana y Sinaloa.
Nacido en 1963, precisamente en esta última entidad, donde campea el narcotráfico, Meza López se dedicaba a la albañilería y la fabricación de ladrillos. En 2002, acicateado por la necesidad de mayores ingresos para el sostén de su familia, se integró al Cártel de Tijuana, de los Arellano Félix. Ahí, en aquel tiempo con el sobrenombre de El Chango y bajo las órdenes…