Al final de una carretera del desierto, “con el frío viento volando el pelo” –como dice la célebre canción de The Eagles–, sobre la angosta línea terrestre que conforma la Baja California, se encuentra el pueblo de Todos Santos. Allí habita, como fantasma de fachada anaranjada, el Hotel California, que si bien no es reconocido oficialmente como “el original” (o el que da pie a la melodía en todo caso), sí es capaz de evocar su esencia: de estilo rústico, opulencia labriega, flores, muchas flores y una sensación de que quizás el hotel no está de verdad en este mundo… such a lovely place, such a lovely face… Desde luego, el hotel significa una gran atracción para turistas, aunque eso es sólo el principio: Todos Santos es, ante todo, un…