No todos los rayos caen. Ya en el siglo XIX se observaron fenómenos luminosos nocturnos y resplandores inexplicables que surgían sobre las nubes de tormenta y parecían ascender hacia las capas más altas de la atmósfera. En 1956, el escocés Charles Wilson, nobel de Física en 1927, predijo la existencia de este tipo de descargas eléctricas entre la parte alta de las tormentas y la ionosfera, y finalmente, en 1989, el profesor John R. Winckler, de la Universidad de Minnesota (EUA), logró captar en video señales de lo que hoy se llaman sprites.
Desde entonces, satélites de la NASA han detectado más fenómenos similares: chorros azules, elfos, trolls, crawlers, pixies, gnomos… Todas estas manifestaciones de energía se conocen hoy como eventos luminosos transitorios (ELT). Los sprites, por ejemplo, son explosiones…