Cuando el ajolote, un tipo de salamandra oriunda del centro de México, sufre una lesión en la médula espinal, su organismo responde produciendo una gran cantidad de células gliales (un tipo de células del tejido nervioso) que se dirigen a la zona dañada y restablecen las conexiones entre los nervios.
Karen Echeverri, investigadora del Departamento de Genética, Biología Celular y del Desarrollo de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, ha descubierto que el encargado de controlar esta señal molecular es un gen conocido como c-Fos, el cual, aunque también está presente en el ser humano, en nuestra especie su función es casi la opuesta: en lugar de reparar la médula espinal cuando ocurre una lesión, las células gliales que envía c-Fos tienen la misión de formar tejido cicatrizal, lo que…