Isla Henderson, catalogada en 1988 por la UNESCO, debido a su ecosistema “prácticamente intacto”, como Patrimonio Mundial de la Humanidad, paradójicamente se ha convertido en un basurero internacional. Ahora la isla británica –localizada en el Pacífico suroriental– está llena de botellas plásticas, aparatos electrónicos, equipo de pesca y escombros de todo tipo llevados por corrientes marítimas como el llamado ‘Giro del Pacífico sur’, que recoge desechos desde las costas de Sudamérica.
Cuando en 2015 Jennifer L. Lavers, del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos de la Universidad de Tasmania, Australia, y Alexander L. Bond, de la Real Sociedad Protectora de Aves, con sede en Reino Unido, visitaron la isla (la cual tiene una extensión de 47 km2) para tomar muestras de contaminantes, se llevaron una sorpresa: hay reunidas ahí nada…