Los pilares de la salud en la población son la dieta y la higiene. La dieta mexica era a base de maíz, frijoles, chía y amaranto, con una base calórica que igualaba o superaba la cantidad diaria recomendada de calorías, proteínas y otros nutrientes.
Centrada en el maíz, era suplementada con vegetales (frijoles, calabazas, chiles y tomates), frutas, insectos y pequeños animales, incluyendo perros y pavos domésticos.
La nixtamalización—cocción del maíz con agua y cal viva—compensaba la pobreza del maíz en calcio, riboflavina, triptófano y niacina; la cocción alcalina mejoraba su calidad proteica, facilitaba su absorción y evitaba enfermedades carenciales como la pelagra. Para la higiene de las ciudades, como Tenochtitlán, se disponía de servicios públicos con drenaje de aguas, recogida de basuras y potabilización y se fomentaba el cuidado…