Antes de hablar de harenes orientales, se debe aclarar que la visión que se tiene de ellos en Occidente, pues no sólo es limitada, sino que se aleja bastante de la realidad. Solemos relacionarlos con las historias de Las mil y una noches, con el palacio Topkapi de Estambul, con los califas omeyas, con esclavas y concubinas… Sin embargo, los harenes verdaderos tuvieron poco que ver con lo que Matisse, Delacroix o Ingres plasmaron en sus cuadros, con las imaginativas películas de Hollywood o con óperas como Aida, de Verdi. Además, no todos los harenes fueron iguales, empezando por los egipcios, si es que podemos denominarlos harenes.
En el siglo XIX, los egiptólogos, por culpa de una mala traducción, creyeron que la institución conocida como Casa Jeneret era un harén…