Dura tarea la del historiador. Sobre su mesa de trabajo acumula un montón de piezas sueltas y, a partir de ellas, con ayuda de su método científico debe reconstruir el mosaico original. El cuadro exacto, la plasmación de la Verdad, así, con mayúscula, ya sabemos que raramente se consigue: la historia es una ciencia peculiar que también participa en la categoría de arte. El resultado final depende, en cada caso, de la preconcepción, más o menos consciente, del historiador”, escribía para nosotros Juan Eslava Galán hace un tiempo. Dicha preconcepción, ineludible siempre que se circunscribe la labor a una coyuntura concreta, es más que nunca palpable en la historia indescifrable, no conclusa. Ahí se da toda una encrucijada de diversas teorías e hipótesis. Faltan los hechos. Por nuestra parte, nos…