“El monte Sinaí y Nazaret, el pesebre de Belén y la cueva, el Gólgota Santo, el leño de la cruz, los clavos, la esponja, la caña, la lanza sagrada portadora de salvación, el vestido, la túnica, los lienzos sepulcrales, las vendas, el Santo Sepulcro, fuente de nuestra resurrección; la piedra del sepulcro, el monte santo de Sión y el de los Olivos, la problemática piscina, el dicho recinto de Getsemaní.” La anterior es la relación de reliquias conocidas que en el siglo VII realizó san Juan Damasceno. Un listado más o menos escueto, que el tiempo se encargaría de alimentar con varios miles más. Tantas, que los reyes cristianos llegarían a rivalizar entre sí para ver quién lograba poseer la mayor colección de reliquias de la cristiandad.
Hoy en día…