Pero, de verdad crees en ella?”, le preguntó un amigo a Niels Bohr al observar la herradura sobre el dintel de su puerta. «No, por supuesto que no», respondió el Nobel de Física y precursor del estudio de la física cuántica, «¡Pero me han dicho que trae suerte aunque no creas en ella!». Supersticioso, decía el cómico, es aquel que te previene de pasar por debajo de una escalera pero no de un autobús. El que no te advierte de lo inmanente por prestar demasiada atención a lo trascendente. El supersticioso es, como todos sabemos, el que establece una causalidad donde no la hay, el que pretende que los efectos deriven de causas bizarras, incomprensibles, absurdas, con el fin, una vez señalado su extravagante origen, de dominar, revertir o controlar…
