Como si fuera un raro deporte, un salto en paracaidismo onírico, quienes practican los sueños lúcidos dicen que la primera vez es un «subidón». De repente, dentro del sueño, tomas consciencia de que estás dormido, pero con toda la fabulación y magia en marcha, sin regresar, como sería lo habitual en ese estado de consciencia, a la vigilia. Ni despierto, ni del todo dormido, permaneces en un plano distinto. El mundo de Oz de tu cabecita te da la bienvenida. La región sublunar y omnipotente del inconsciente te dejará por un rato jugar con ella.
Al principio, serás un mero espectador, como el personaje que se da cuenta de que vive dentro de una película. Pero una vez alcanzada cierta práctica, aseguran los lúcidos soñadores, podrás intervenir en el sueño,…