Dicen que hay un caminar humanista y otro mercantil, un caminar libre y otro cojo por las lanzas del reloj, que está el caminar recto y el curvado. Permitidnos, por una vez, que no contemos aquí los diez mil pasos...
Son muchos los que caminan por incontables motivos, pues si algo nos distingue, amigos Sapiens, es que somos la especie que camina. Aquel Homo viator de la literatura medieval, el humano viajero, el que peregrina y aprende en el camino. Nuestro africano cerebro sigue siendo el del nómada y el errático. Y, digan lo que digan los románticos, con su ideal estético de un caminar solitario, es siempre bueno andar con alguien. En este reportaje, de entre todos los amigos posibles – son incontables los filósofos, médicos, antropólogos, sociólogos, poetas……
