En 2019 una estrella brillante en una galaxia lejana, la galaxia Kinman, a unos 75 millones de años de luz, desapareció. Así, sin más. Estaba ahí, brillando en 2011, pero ocho años después no quedaba ni rastro de ella. Es una estrella fantasma.
Antes era una de las más grandes y luminosas conocidas, una estrella variable luminosa azul, o LBV, del inglés luminous blue variable. Esas estrellas tienen decenas de veces más masa que el Sol y normalmente mueren en una potente explosión, una supernova.
Cuanto más grande es una estrella, mucho menos tiempo vive y más rápidamente gasta su reserva de hidrógeno, lo que resulta un poco contraintuitivo. Debido a su enorme masa, las temperaturas en su interior son mucho más altas, lo que causa otro tipo de procesos…