HISTORIA Elias Stadiatis, buscador de esponjas, tras descender cuarenta y cinco metros con su escafandra de cobre y su incómodo traje de lona, subió a la superficie y describió a su capitán, Dimitrios Kondos, la escena que acababa de contemplar. ¿Cadáveres en descomposición y caballos putrefactos? Escéptico, su superior bajó a las profundidades y, al volver a la superficie, no pudo sino confirmar su testimonio.
Una tormenta había detenido a los buzos en la isla griega de Anticitera, al noroeste de Creta, sin saber que justo en ese lugar, unos dos mil años atrás, durante el siglo I a. C., había tenido lugar un naufragio. Pero el negocio de las esponjas no podía esperar, así que los hombres siguieron rumbo a los caladeros del norte de África y, ya de…