Ella se cubre con su mano derecha el pecho y con la izquierda el pubis. Su rostro, desencajado por el dolor, queda expuesto. Él, sin embargo, se cubre el rostro con las dos manos y deja a la vista sus genitales. Ella refleja la vergüenza y él la culpa. Masaccio capta la instantánea. El momento preciso en el que Eva y Adán al ser expedidos de la paradisiaca animalidad muestran, ocultando, que han aprendido el primer requerimiento de una subjetividad y el primer condicionante de una civilización: el pudor.
Devenimos sujetos humanos cuando aprendemos a enmascarar-nos, a velarnos, a ocultarnos, a fingir, a retirarnos. Cuando sabemos contenernos, trabar la salida, cerrarnos. Cuando sabemos enmascararnos y cuando aprendemos que también los demás sujetos humanos están velados, insinuados y requieren, solicitan, un…
