TikTok, en realidad, solo ha tomado el relevo de una idea que antes habían estrenado la desaparecida Vine –que llegó a tener 200 millones de usuarios entre 2013 y 2016– y, luego, Musical.ly. En Vine, los usuarios podían grabar y editar píldoras audiovisuales de seis segundos encadenadas, con playbacks, acrobacias o pequeñas historias creativas.
Uno de los fundadores de Vine, Don Hoffman, ha creado Byte con el mismo formato: vídeos de 6,5 segundos que van a “las raíces del humor”, dice. A diferencia de TikTok, no ofrece filtros ni efectos de edición, ni sonidos enlatados: si quieres añadir uno a tu creación, debes ingeniártelas tú mismo. “Incluir más herramientas no siempre implica más posibilidades creativas: a veces, menos es más. Es más difícil expresar tu individualidad y creatividad cuando todo…
