En la búsqueda por encontrar qué se esconde tras el telón de fondo de nuestra realidad, hemos empezado a atisbar cómo el espacio puede emerger de una malla cuántica interconectada. El tiempo, la cuarta dimensión, es otra historia, pero quizá se pueda derivar del mismo fenómeno.
En 1983, Don Page, ahora en la Universidad de Alberta (Canadá), y William Wootters, del Williams College (Massachusetts), tuvieron una idea. En mecánica cuántica, si un sistema puede estar en varios estados, es posible superponerlos y crear otros nuevos. Un electrón, por ejemplo, puede girar en sentido de las agujas del reloj, al revés y de las dos formas a la vez.
COLECCIÓN DE INSTANTES. Con este presupuesto, imagina un sistema cuántico que consista en dos subsistemas: uno es un reloj, y el otro,…