Aves, tigres, tiburones, rinocerontes, lo que parece una primitiva embarcación, estilizadas figuras humanas, motivos abstractos... Todo ha estado ahí durante milenios, grabado en las rocas que salpican la llanura costera que se extiende al sur de Bombay, la ciudad más poblada de la India. Según recoge el New York Times, que ahora salgan a la luz se debe, sobre todo, a la dedicación de dos ingenieros apasionados por la arqueología: Sudhir Risbud y Dhananjay Marathe. Ambos llevan recorriendo la región desde 2012 y, en estos años, han descubierto unos 1.200 petroglifos.
UNA CULTURA DE CAZADORES. Tejas Garge, uno de los pocos expertos que se han aventurado hasta este paraje –los grabados se encuentran en una zona de difícil acceso, a menudo en propiedades privadas–, señala que, aunque no es fácil…