Se dice que Alexander von Humboldt fue el último polímata de la historia, al tiempo que un vínculo entre el empirismo ilustrado y el idealismo romántico. Hijo de una acomodada familia prusiana, tanto él como su hermano mayor Wilhelm, recibieron una esmerada educación, que los llevó a destacar en diversos campos de la cultura. Alexander, en particular, dominado por una curiosidad insaciable, dejó a la posteridad sus aportaciones a la geografía y al estudio de la naturaleza, donde destacaron sus notables conocimientos en física, química, tecnología, geología y minería, botánica y zoología, anatomía, etnografía y antropología, climatología, oceanografía y astronomía. Además, durante toda su vida albergó un “deseo vehemente de hacer un viaje a países lejanos y poco visitados por europeos”.
Tras la muerte de su madre, en 1796, heredó…