EN LA MAYORÍA DE LENGUAS ROMANCES, EL SOL ES MASCULINO –le soleil, en francés; il sole, en italiano–, y la luna –lúa, en gallego, o lluna, en catalán– femenino. Sin embargo, en alemán, el primero es femenino, die Sonne, mientras que la segunda va precedida por el artículo masculino: der Mond. Allí es frecuente que se represente al sol con una larga y rubia melena rizada, y a la luna con rasgos masculinos o barba.
Lo mismo ocurre con otras lenguas sajonas o del norte de Europa... o el élfico, el idioma inventado por J. R. R. Tolkien, en el que el astro rey también es chica: Anan.…
