No resulta fácil poner nombre a un nuevo modelo de coche: debe ser atractivo, sonoro y fácil de recordar. Puede hacer referencia a animales –Mustang, Cobra, Impala–, a la elegancia, la distinción o los deportes exclusivos –Sovereign, Polo, Golf–, a la aventura y el exotismo –Tuareg, Cherokee, Voyager–, a los momentos de relax y disfrute –Fiesta, Ritmo–...
Aunque a veces, las marcas se inclinan por propuestas más asépticas. Así, Lancia utilizó letras del alfabeto griego –Delta e Ypsilon– para dos de sus lanzamientos, mientras que Seat ha ido escogiendo diversas ciudades españolas: Altea, Ibiza, Toledo… Otras prueban con una simple combinación de letras y números, que dotan al automóvil de cierto prestigio tecnológico. Así, Peugeot denominó durante años sus modelos con combinaciones de guarismos –206, 108, 205...–, siempre con un…