En los últimos años, han protagonizado series, películas, libros… Hablamos, claro, de los dinosaurios, una denominación que acuñó en 1842 el paleontólogo inglés Richard Owen fusionando los términos griegos deinos –’terrible’, ‘terrorífico’–, y sauros –’lagarto’–. En el libro 300 historias de palabras, dirigido por Juan Gil (Espasa Calpe), se cuenta cómo ya en la Antigüedad aparecieron huesos de aquellas colosales criaturas prehistóricas. En Oriente se creía que pertenecían a dragones.
Pero a partir de 1820, antes de que naciera la misma palabra dinosaurio, se empezaron a clasificar científicamente algunos de sus fósiles. Por ejemplo, los géneros Iguanodon o ‘diente de iguana’, descubierto en 1822 por el geólogo inglés Gideon Mantell; y Megalosaurus, ‘lagarto gigante’, nombre que dio James Parkinson ese mismo año a unos huesos desenterrados en una cantera cerca…