“Un algoritmo debe ser visto para ser creído”Donald Ervin Knuth, experto en computación. Los algoritmos son estructuras invisibles y aparentemente tediosas. Se encuentran en esa categoría que la socióloga norteamericana Susan Leigh Star, una de las primeras expertas en el análisis de los sistemas de información, llamaba “las cosas aburridas”: listines telefónicos, manuales de nomenclaturas médicas, el sistema de clasificación de bibliotecas... Se ocultan a plena vista, descritos en un lenguaje farragoso, restringido a una sociedad de especialistas, funcionarios, ingenieros o programadores. Los algoritmos, además, suelen venir encapsulados en una caja opaca y blindada. Esa opacidad, en principio diseñada para proteger su propiedad intelectual, ha demostrado ser particularmente tóxica para la democracia, pues disfraza la verdadera intención de la empresa que idea, produce y ejecuta el algoritmo, además de ocultar…
