El pasado julio, en la sede de las Naciones Unidas, 122 estados votaron a favor de un tratado vinculante global que prohíbe las armas nucleares. Ninguno de los países que las poseen –EE. UU., Rusia, el Reino Unido, China, Francia, la India, Pakistán, Corea del Norte e Israel– participó en las negociaciones ni en la votación. España tampoco, ni la mayoría de los demás miembros de la OTAN.
El texto contempla la prohibición de desarrollar, almacenar o amenazar con utilizar este tipo de artefactos. En una declaración conjunta ante la ONU, los embajadores de Estados Unidos, el Reino Unido y Francia esgrimieron que el tratado no soluciona la “grave amenaza que plantea el programa nuclear de Corea del Norte ni aborda otros desafíos de seguridad que hacen necesaria la disuasión…