A la muerte de Fernando el Católico, en 1516, el cardenal Cisneros ejerció como regente de Castilla, pues la hija del primero, la reina Juana, conocida como “la Loca”, estaba incapacitada. Algunos nobles viajaron entonces a Flandes para recomendar al príncipe Carlos, hijo de Juana y su difunto esposo, Felipe “el Hermoso” –nieto por tanto de los Reyes Católicos y del emperador Maximiliano I de Habsburgo–, que acudiese pronto a España para prevenir posibles maniobras en su contra. Carlos, que había sido educado en Flandes, tenía 17 años.
Tras una travesía de once días, su expedición, integrada por unas cuarenta naves, desembarcó en Tazones el 19 de septiembre de 1517. Tenía como destino Santander, donde se habían realizado todos los preparativos para su llegada, pero, debido a una tormenta, los…
