Lechuga, col, endivia, escarola, canónigos, tomate, cebolla, zanahoria, rábano, pimiento, pepino, aguacate... La lista de verduras crudas que puede incluir una ensalada es bastante larga. Su sabor fresco y sus valores nutricionales la convierten en un plato primordial de nuestra dieta. Para las ensaladas solemos recurrir como principal elemento a la familia de la lechuga, las asteráceas, sobre todo a las variedades de la Lactuca sativa, que aportan verdor sin amargor.
Las de hojas sueltas, como la romana, suelen ser más verdes y, por tanto, contienen más antioxidantes, mientras que la famosa lechuga iceberg debe su éxito a la facilidad de su transporte y almacenamiento. La endivia, la escarola, la achicoria y el radicchio son parientes ligeramente amargos muy habituales en la mesa. Sin olvidar al canónigo, que tiene citronellol…
