En el año del Señor de 1209, se predicó en toda Alemania y en toda Francia la Cruzada contra los albigenses y, al año siguiente, salieron de Alemania contra ellos Leopoldo, duque de Austria (…), y otros muchos más de diversa condición y dignidad. Otro tanto sucedió en Francia, Normandía y Poitiers. De todos ellos el predicador y cabeza principal fue Arnoldo, abad de Cîteaux y después arzobispo de Narbona. Al llegar a una gran ciudad llamada Béziers, de más de cien mil habitantes, le pusieron cerco. Cuando los herejes los vieron, se orinaron sobre el Libro de los Santos Evangelios, se lo arrojaron a los cristianos y, atacándoles con saetas, comenzaron a gritar: “Miserables, ahí tenéis vuestra ley”. Pero Cristo, el autor del Evangelio, no dejó sin castigo la…