Julio César y Pompeyo Magno, dos brillantes generales romanos, rivales ambiciosos y sedientos de poder, conquistaron vastas extensiones territoriales para la República romana. Pompeyo, emulando a Alejandro Magno, dominó el Oriente con sus campañas militares, mientras que César, con su audacia y estrategia, conquistó la Galia hasta las costas del Atlántico. Ambos generales deseaban continuar sus conquistas y expandir aún más el poder de Roma. Sin embargo, el Senado romano, temeroso del creciente poder de estos dos líderes y de las posibles consecuencias para la estabilidad de la República, se opuso a sus planes de expansión.
Este conflicto entre el afán de conquista de los generales y la resistencia del Senado marcó un punto de inflexión en la historia de Roma. El sistema político republicano, diseñado para una ciudad-Estado, se…