Originarios de Játiva, la familia Borgia ascendió a alturas vertiginosas de poder a lo largo del siglo xv, en plena eclosión renacentista, cuando en 1492 Rodrigo Borgia ocupó la silla de san Pedro como el papa Alejandro VI. A través de pactos y maquinaciones, consolidaron su poder y extendieron su influencia tanto en la corte papal como en la política italiana. Los hijos de Rodrigo, César, Lucrecia y Juan, se convirtieron en figuras claves de una narrativa marcada por ambiciones desenfrenadas, traiciones y alianzas cambiantes y, por supuesto, su paso a la historia no está exento de dobles lecturas. César, nacido para la guerra, que, con apenas veinte años, fue nombrado arzobispo y, luego, cardenal y quien se arrogó el derecho de procurarse un estado propio en el centro de…
