En el siglo iii a. C. las cinco grandes potencias: Roma, Cartago, Macedonia, el Egipto ptolemaico y el Imperio seléucida, hicieron uso de los elefantes de guerra. De hecho, su posesión era una cuestión a tener muy en cuenta a la hora de evaluar el poder militar de los rivales, y su captura, adiestramiento y adecuado uso se convirtieron en asuntos cruciales de la política de defensa, llamémosla así, de las grandes potencias y de sus Estados mayores y Generales. Los seléucidas, gracias a sus fronteras con la India, tenían en esta campo una fuerte ventaja. Los elefantes indios eran mucho mayores que aquellos que, en general, podían alinear los cartagineses, pues la subespecie de la que estos últimos se abastecían, la que habitaba por aquel entonces en los bosques…