El primer gran conflicto global no se luchó solo en los terribles frentes atrincherados, donde los soldados morían a veces sin llegar a disparar sus fusiles, entre enfermedades, piojos y barro. Los medios de comunicación, los púlpitos religiosos, el cine o los artistas se pusieron al servicio de los estados en conflicto para generar falsas noticias, mantener la moral de las tropas, reclutar apelando al nacionalismo (y a la brutalidad del otro) o motivar a una población que solo despertó del engaño, y muchas veces no del todo, al terminar el conflicto.
Las estrategias fueron diversas: cine, fotografía, realidad inventada, panfletos, fake news, propaganda militar, caricaturas, mentiras orquestadas por los estados… y, sobre todo, la terrible censura (hasta en las cartas personales) se hizo el pan nuestro de cada día…
