El justo Salomón, que gobernó el reino de Israel en el siglo x a. C., disponía de una flota mercante que, junto con la de Hiram I de Tiro, comerciaba con Egipto y Mesopotamia mientras abría nuevas rutas hacia Saba y Ofir, tierra abundante en oro. Durante su periplo, que se repetía una vez cada tres años, los hombres hacían negocios con Tarsis, un populoso enclave que algunos han querido asimilar, por homofonía, con la civilización de Tartessos, entre Huelva, Sevilla, Cádiz y Badajoz.
¿Fueron aquellos navegantes los primeros judíos que se adentraron en la península ibérica? No es probable. Que judíos, tirios y fenicios efectuasen intercambios comerciales no quiere decir, como explica Joseph Pérez en Los judíos en España, que se diera una diáspora o dispersión tan temprana. El…
