El heroísmo de los 47 ronin tiene, a la luz de los hechos, demasiados claroscuros. En realidad, obviaban interesadamente cuestiones esenciales, y de muy dudosa legalidad, que desacreditaban sus nobles principios. Para empezar, Asano había atacado a Kira por la espalda: una agresión nada admirable que, por si fuera poco, había puesto de relieve la torpeza de su señor en el manejo de las armas. Asano, después de todo, distaba mucho de ser un samurái ejemplar. Por otro lado, jamás existió una disputa como tal; fue una agresión en toda regla sin respuesta alguna por parte del agredido. Circunstancias, todas estas, que desacreditaban las demandas de los ronin. La supervivencia del clan, la conservación de sus bienes y, por ello, de su privilegiado estatus social, frente al abismo del desempleo,…