Este hecho, sin embargo, no nos puede conducir a pensar que se trata de una devoción que celebra un hecho bélico; por el contrario, su carácter militante debe ser interpretado como la expresión de una devoción que, desde un primer momento, fue asociada con un acto de la providencia en favor de la Iglesia. Ese carácter, no exento de la militancia cristiana propia del espíritu encendido de la Contrarreforma católica, es el que ha perdurado hasta el día de hoy.
Los hechos son conocidos por todos, pero pueden ser recordados brevemente. Desde el siglo XV, Europa sufría–al margen de las disputas y guerras internas que, en ocasiones, llegaron a desangrarla en exceso–el acoso del Imperio otomano que, con el paso del tiempo, se había apropiado de los territorios africanos del…
