Es el gran viaje del yo, de nuestro más profundo interior, en la búsqueda de respuestas, soluciones, curaciones, reconstrucciones y deconstrucciones interiores, experiencias o expiaciones a través de la cercanía espiritual o física con una deidad, una santidad, una persona extraordinaria, la naturaleza, una gigantesca conjunción humana o un escenario incomparable. Pero la peregrinación es también una conexión con nosotros mismos, con nuestras circunstancias, vivencias, sufrimientos y aspiraciones, con la inagotable necesidad de predecir y preparar el último viaje terrenal. Y, además, sobre todo en los últimos tiempos, es un fenómeno de enorme magnetismo que no solo atrae a fieles o místicos, sino a académicos, estudiosos, intelectuales, turistas, deportistas o amantes de la naturaleza.
ORIENTE, EL INCENDIO MÍSTICO
En Oriente Próximo, como origen de numerosas religiones, se localizan múltiples lugares…