Si cuatro emperadores en un año pareciera un récord difícil de superar, un siglo después, en 193, Roma asistió al desfile de cinco césares en ese mismo plazo: Pertinax, Didio Juliano, Clodio Albino, Pescenio Níger y Septimio Severo.
Asesinar a un emperador requiere tener al menos un plan preparado, pero en el caso de Cómodo, el ‘emperador gladiador’, sucesor de Marco Aurelio y último de la dinastía Antonina, los conspiradores no contaban siquiera con un candidato para sucederle. Tal improvisación la resolvieron, tras su asesinato en diciembre de 192 (envenenado por su amante Marcia y ahogado después en una bañera por el liberto Narciso), ofreciéndole el cargo a Pertinax, dos veces cónsul y gran general, el cual cometió el mismo error que, décadas antes, había cometido Galba: no contentar a…
