ETA cometió su primer crimen en 1968, cuando el 7 de junio mató al guardia civil José Pardines. Jean-Sèger Marin, gendarme francés, fue su última víctima mortal, el 16 de marzo de 2010. El saldo macabro de su actividad lo resumen algunos datos: 856 asesinatos, 90 secuestros y miles de heridos.
La memoria destaca determinados crímenes –los atentados indiscriminados y los asesinatos de personalidades significadas (Portell, Ordóñez, Tomás y Valiente, Buesa, Lluch, López de Lacalle, entre otros)–, pero las víctimas de ETA –hombres, mujeres y niños– presentan perfiles muy diversos.
Los civiles ascendieron a 360, el 42% de los asesinados. El resto fueron 195 guardias civiles, 147 policías nacionales y 82 militares. Las fuerzas de seguridad fueron objetivo prioritario, pero casi ninguna actividad profesional se libró del acoso de ETA.…