IBRAHIM I (1615-1648), sultán del Imperio otomano nacido y fallecido en Constantinopla, ha pasado a la historia como Ibrahim el Loco. Parece que el origen de su neurastenia habría sido el terror que le infundía su hermano Murad IV, su antecesor en el cargo, que ejecutó al resto de sus hermanos y que en 1640, en su lecho de muerte, dispuso también la ejecución de Ibrahim. Pero la madre de ambos, Kösem, impidió que la orden se llevara a cabo, y así Ibrahim accedió al sultanato, si bien dejaría los asuntos de gobierno, para los que no estaba capacitado, en manos de su progenitora.
Él, entretanto, dio rienda suelta a sus pasiones; entre ellas, su irrefrenable atracción por las mujeres obesas y con busto muy prominente, a las que mandaba…
