La fiesta más cortesana del franquismo era la tradicional recepción del 18 de julio, que empezó a celebrarse en 1940 después de un larguísimo desfile militar. La caravana automovilística se desplazó hasta los jardines de La Granja, pero, a pesar del magnífico entorno dieciochesco, la fiesta resultó insulsa, deslucida y tediosa. Y así continuó siendo hasta que, en 1944, algún consejero audaz propuso invitar al acto a varias cantantes folclóricas. El experimento gustó tanto que, año tras año, fueron incorporándose las estrellas emergentes del mundo del espectáculo: Lola Flores, Carmen Sevilla, Luis Mariano, Sara Montiel, Conchita Velasco, Antonio Casal, Marisol, Rocío Dúrcal, Raphael, etc, etc. La nómina los incluye a todos, porque nadie se podía negar sin graves consecuencias. Algunos y algunas acudieron con gusto y hasta con orgullo, mientras…
