Tras varios días de combate con las tropas sublevadas, entre bombardeos de la Luftwaffe, con el canal de suministros por tren cortado y milicias mal adiestradas enfrentándose a un ejército regular, el 14 de octubre de 1936 los republicanos caen y los golpistas entran en la ciudad de Sigüenza. Medio millar de milicianos, acompañados por mujeres y niños, resiste dentro de la catedral, en espera de refuerzos que no llegarán. Exhaustos, se entregan. A partir de ahí, nada está claro. El 16 de octubre son listados los prisioneros: 591 personas, de las que 490 son hombres de varias milicias (algunos de ellos ancianos), 47 mujeres y 54 niños. Según las fuentes, 137 eran de la CNT, 123 del Batallón Ferroviario, 105 del Batallón Pasionaria, 40 del POUM, 39 del Batallón…
