Malévich, Kandinsky, Mayakovski, Tatlin, Lisitski, Ródchenko, Eisenstein... Tras la estela de la Revolución rusa, estos y otros muchos nombres protagonizaron un cambio en la relación entre las vanguardias políticas y las artísticas. Aunque coexistieron con el resto de vanguardias europeas, a diferencia de éstas, las rusas se desarrollaron en un contexto nuevo de emancipación social. Muchos artistas que se habían identificado con el futurismo, el dadaísmo, el cubismo o el expresionismo quisieron distanciarse del vetusto y envarado canon de la academia y abrazar el arte como una liberación en el seno de la Revolución. Influenciados por un acontecimiento sin precedentes, aparte de pioneros en sus respectivos campos, se convirtieron en actores principales de una sociedad en construcción, en artífices del origen de un “arte nuevo para un hombre nuevo” en…