Muchos autores, sobre todo Salas o la Cierva, cometen el error de imputar a las divisiones republicanas sus efectivos teóricos de plantilla, 14.000 soldados. No obstante, a lo largo de 1938, por el desgaste de la lucha y el desdoblamiento de unidades para crear nuevas divisiones de la nada, las cifras reales de efectivos deben reducirse a la mitad o en un tercio, como indican Beevor y Vidal. Así, por ejemplo, para la batalla del Ebro conocemos los estadillos de las divisiones 11ª y 35ª, y éstas contaban con 9.602 y 11.877 soldados. En marzo, el Cuerpo 12º, de 3 divisiones, sólo sumaba 25.000 soldados (unos 7-8.000 por división) en lugar de los 48.000 de plantilla, y días más tarde, los 12º y 18º Cuerpos, con 7 divisiones, tenían sólo…