Desde las representaciones asirias de Asurbanipal, del siglo XI a.C., en las que aparecen escenas de buceadores utilizando pieles de cordero para almacenar el aire bajo el agua, hasta la campana de bronce de Edmund Halley, diseñada a finales del siglo XVII, y el barril sumergible de John Lethbridge, de 1715, el fondo submarino siempre ha sido un reto para la humanidad. Sin embargo, el verdadero avance en la exploración submarina fue la creación, en el siglo XIX, de la bomba de aire que alimentaba al buzo clásico. Ataviados con trajes de lona, calzados con botas de plomo y embutidos en sus escafandras de bronce, los buzos han sido los protagonistas de las mayores aventuras submarinas.
El uso de esta escafandra asistida se solapa, a mediados del siglo XX, con…
