Lo cotidiano es aquello que sucede día a día y, por tanto, lo opuesto a lo extraordinario. Durante siglos, la Historia, como disciplina académica, sólo se preocupó de los acontecimientos relevantes del pasado, las hazañas de los grandes hombres (reyes, papas, guerreros, nobles y artistas), las guerras, los cambios políticos, las transformaciones económicas, las revueltas sociales y las manifestaciones de la cultura. En consecuencia, la mayoría de la humanidad se quedó sin Historia, y las masas anónimas no tenían voz ni presencia en el escenario histórico. Pero en los últimos tres decenios del siglo XX la vida cotidiana, hasta entonces prácticamente ausente, se convirtió en protagonista.
En la Edad Media, España no existe como tal. La península Ibérica es un conglomerado de reinos y Estados cuyas fronteras cambian periódicamente. Dos…