La metamorfosis sufrida es de tal calibre, que incluso han logrado, y así nos lo recalcan, invertir esa insana tendencia que estaba llevando a las motos alemanas a ser cada vez más grandes. Ahora se trata de una GS que, aun con una superior cilindrada en relación a la 1250, incorpora un propulsor más pequeño y pesa 12 kilos menos. Y en cierto modo, a decir también de los responsables del proyecto, esto marca una cierta vuelta a los orígenes, puesto que finamente han creado una montura “más cercana a la esencia de lo que ha de ser una verdadera GS”. Ésta y otras no menos esclarecedoras frases las escuchábamos en la presentación internacional del modelo, organizada recientemente por BMW en la localidad malagueña de Mijas. Allí, los ingenieros germanos,…