Todos los hombres piensan que pueden preparar un omelette delicioso. Vaya, en la Cocina de Pruebas de Rodale también lo suponíamos. Nosotros realizamos experimentos gastronómicos a diario para revistas como Men’s Health, Women’s Health, y Runner’s World. Pero conforme fuimos analizando todos esos omelettes experimentales –ligeros, grasosos, esponjosos, gomosos, parteaguas de vida, rompecorazones– empezamos a preguntarnos: ¿por qué es tan difícil preparar uno perfecto de manera consistente?
En nuestro intento de hallar respuestas, comenzamos con una aseveración: el doble triple francés, suave y de tono pálido no es lo nuestro. Preferimos el omelette americano que es más consistente –grueso pero esponjoso, relleno y doblado a la mitad, con un toque ligeramente dorado en la parte inferior. Pero lograrlo requiere cumplir ciertas reglas indispensables, las cuales descubrimos a base de prueba…
