1 PRACTICA LA LIMPIEZA
La higiene facial es la base para una piel sana, así que, primero, sacúdete la pereza y, segundo, no lo hagas de cualquier manera. Te llevará menos de cinco minutos y, a cambio, lucirás una cara envidiable. Eso sí, elige una fórmula adecuada (¡el gel de ducha no es la mejor opción!) y repite este gesto mañana y noche, salgas de casa o no, porque en la superficie acumulamos suciedad en forma de restos de sudor, sebo, células muertas, etc. Como explica la facialista Biri Murias, hay un producto específico para cada necesidad: “Las pieles secas deberían evitar ingredientes astringentes, ya que pueden resultar demasiado agresivos. Es mejor optar por fórmulas oleosas o leches limpiadoras. En el caso de las pieles sensibles, han de ser tratamientos…
